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Friday, August 10, 2012

NOTAS DE CAMPO: CHINCHE COME TERMITAS



Gracias a Internet y los foros de Facebook: Insectos y Mariposas de Venezuela y Artrópodos de Venezuela, les puedo contar este cuento de un asesino en serie de termitas. Todo empezó hace 6 años, cuando dos naturalistas salieron de cacería con sus cámaras a una vega de río. En la parte baja de un árbol se encontraron con un gran nido de termitas (Nasutitermes sp) y en mi afán de enseñarle la maravilla arquitectónica y de ingeniería civil de estos insectos sociales, hice un pequeño orificio removiendo la costra externa del termitero para ver lo que pasaba. En segundos, el hueco estaba protegido por soldados y casi de inmediato, las obreras ya estaban cerrando el espacio. Cual fue nuestra sorpresa, cuando se nos apareció de la nada un chipo o chinche que estaba muy bien camuflado. Se acerco sigilosamente al borde del hueco y le clavo su pico a una termita obrera. Nunca atacó a las soldado, que son capaces de echar acido fórmico a sus enemigos. Esta acción la repitió varias veces y luego se fue por donde mismo vino. Desde entonces busco a estos insectos en todos los nidos de termitas que encuentro, pero no los he vuelto a ver.

Como no sabía nada sobre el insecto lo monté en los foros de Facebook Insectos y Mariposas de Venezuela y Artrópodos de Venezuela y casi de inmediato el experto del grupo lo identificó como Salyavata variegata un Rediviidae. La curiosidad me llevó a realizar una búsqueda en Google y así me encontré con un artículo publicado en el New York Times sobre un insecto que usa herramientas para alimentarse. Pues resultó ser el mismo animal. Esta vez una investigadora que trabaja con termitas en Costa Rica se percató que este insecto transporta los cuerpos de las termitas de las que se alimenta a la entrada del termitero. Esto estimula el instinto de las obreras de sacar los cadáveres del termitero y al encontrar una compañera muerta la agarran para botarla. Cuando hacen esto en la entrada, la chinche o chipo les clava su pico en forma de hipodérmica y se las chupa hasta dejar solo el exo-esqueleto que vuelve a utilizar como carnada. La investigadora tuvo la paciencia de ver este comportamiento 32 veces hasta que el asesino en serie de marchó a dormir la siesta después de haberse comido 32 termitas.

Así que los que están haciendo trabajo de campo, ya tienen algo más que hacer y es revisar si estos insectos están viviendo en los termiteros. Luego compartimos notas de campo y las mencionamos en el foro.

Feliz fin de semana

Leopoldo García Berrizbeitia
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