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Thursday, February 13, 2014

LOS MESES MORADOS- UNA VIA ZEN A LA FOTOGRAFÍA- TEXO Y FOTOS LEOPOLDO GARCIA BERRIZBEITIA




Nan-in, un maestro japonés del periodo Meiji (1868-1912), recibió a un profesor universitario, quien vino a preguntarle acerca del Zen.
Nan-in le sirvió el te. Llenó la taza de su visitante y continuó vertiéndolo. El profesor observó como la taza se rebosaba, hasta que no pudo contenerse mas y grito:

“La taza se rebosa. ¡Ya no cabe más!”

“Como esta taza, dijo Nin-in, “usted rebosa de sus propias opiniones y especulaciones.¿Como puedo enseñarle Zen a menos que primero vacie su Taza?



Hacer fotografía en un mismo lugar, por un tiempo prolongado, puede ser o un tremendo fastidio o un medio para maravillarse de lo increíblemente bello que es lo cotidiano. Lo bello se hace evidente al verlo, pero con el tiempo, al convertirse en lugar común, ya no resalta y se convierte en solo eso, algo cotidiano.



Enamorarse con los ojos nos pasa a todos. Pero al conquistar la belleza y hacerla perdurar en el tiempo también pasa, es como si la naturaleza de lo bello, solo perdurara en la voluntad de aquellos quienes la ven, y que además, no se cansan en buscar mas allá de lo que está a la vista, que eventualmente será, otra cosa bonita más.


No hay nada peor para lo bello, que estar de moda, ya que el tiempo y la cotidianidad, se encargaran de sustituirlo y hasta pasarlo al olvido.

La naturaleza se nos presenta tal y como es, no tiene calificativos, simplemente existe más allá del bien y del mal. Y como bien se dice, la belleza esta en los ojos de quien la ve. El reto es, ponerle un marco a lo que se ve, y venderlo como bello. Pero la imagen tiene sus costos, no siempre disponemos del vehículo que  nos permite ver la belleza para plasmarla en imágenes o palabras.



Lo más sublime está, en aprender a ver lo bello todo el tiempo, y ser capaces de detenernos  a observar la naturaleza cambiante del todo. Tomarnos el tiempo de observar , tiene relación con la seducción. Admirar lo bello con los sentidos atentos, dejarse llevar por los sentimientos y el intelecto, aprender a usar ambas cosas en un solo momento, se convierten en un don que no es más que la admiración desatada en pasión. Lo paradójico está, que ante la indiferente complejidad de la naturaleza, la cual se niega totalmente a sucumbir, ante aquello que no le es útil, logremos captar sus sutilezas maravillosas, que siempre se nos ponen difícil de expresar, a través de nuestros sentidos. Para los seres vivos, es más importante la seducción que la belleza. Y es esto, los que nos va a hacer ver el morado de una forma diferente.


Morado Tibouchina, suena exótico ¿no? Sobre todo cuando las Tibouchinas se visten de blanco, rosado y morado dependiendo de cual especie se trate. Y la moda de vestirse de morado, empieza en junio y sigue hasta finales de octubre durante todas sus vidas. Los Fashion Months ( Meses de Moda) son largos para el disfrute del espectador.


Todo empieza con un botón verde manzana, con bordes rojos vinotinto, que junto a una vestimenta morada y adornada de magenta, se repiten en racimos, esperando, cual modelo en pasarela. Pero esta espera no es para tiendas, ni celebridades, puesto que su función es prepararse para seducir y tener sexo por cinco meses. Y como en la naturaleza todo está más allá del bien y del mal, no encontrarán censura en estos textos, pero si aprenderán sobre la sinverguenzura más descarada y desinhibida que nos podamos imaginar, esas que guardan las plantas como un secreto de seducción a plena vista. 



Es más, las plantas tienen a la seducción tan bien controlada, que nos hacen creer que nosotros somos sus dueños, mientras ellas son cuidadas, consentidas, admiradas, alimentadas, curadas y hasta vigiladas por sus dueños con celos equiparables a los que existen entre los humanos.






Para ser observadores de los procesos naturales se requiere de unas cualidades muy especiales y también, hay que aprender el lenguaje de las plantas. Esto requiere convertirse en un investigador gráfico políglota y solo así, entenderemos porque las Tibouchinas se visten de morado.


La mayoría de nosotros juramos que las plantas no se mueven, pero esto no es así,  lo que pasa, es que hemos perdido el don de ver lentamente. Durante el curso de un día, las hojas siguen la luz para no desperdiciar ni un momento de ella. Pero al momento de la reproducción, florear todas al mismo tiempo, y vestirse de morado por cinco meses tiene su razón de ser. La palabra clave es, la red de la vida. Esta es una red tan grande y compleja que se nos hace difícil dimensionar. Es por esto, que vamos a requerir  hacer una inmersión en los meses morados para entender lo cual es su función.


El reloj biológico es de una calibración tan maravillosa que se encuentra históricamente grabada en los genes de todos los seres vivos. Este funciona como un instrumento maleable de más de 650 millones de años donde cada TIC y TAC es regido por leyes universales que todavía no entendemos. La interdependencia existente en la red de la vida es de tal grado, que escapa nuestra imaginación. Para algunos, solo tiene una explicación DIVINA, para otros, solo se hace visible a través de la ciencia, pero la verdad, es que su existencia es sobrecogedora. Lo cierto es que cuando gatillos externos disparan los procesos biológicos internos de plantas y animales, haciendo que la relación de dos seres vivos, completamente diferentes, se sincronicen, para poder subsistir en el tiempo , vestirse de morado empieza a tener sentido.


Se especula que para evitar pérdida de esfuerzo reproductivo, las plantas que comparten el mismo género y ubicación geográfica deben disponer de estrategias que les permita atraer polinizadores efectivos, pero no compartidos.


Así que, cual diseñadoras de modas, ellas también escogen los modelos de flor y colores que atraigan a la mayor audiencia de insectos polinizadores. Las plantas hacen fácil el acceso a la tienda, pero no a la compra. Color, aroma, forma o diseño de la flor, acceso a la recompensa y posicionamiento de las vallas de publicidad (las flores), y el tiempo de producción de recompensas, son clave para garantizarse el éxito reproductivo. Un secreto poco conocido de estas maestras e la seducción, es que disponen de guías invisibles a nuestro espectro de visión, pero que asisten a sus polinizadores (Las Abejas y Abejorros) a dirigirse vehementemente al empalagoso néctar. Sus guías reflejan luz ultravioleta (luz negra) que es captada, únicamente, por los insectos que éstas plantas tienen como asistentes reproductivos.



Cambiar de color y líneas guías evita la pérdida de néctar,  polen, tiempo y los peligros de hibridización que pueden ocurrir, cuando cerca de 5 plantas relacionadas florecen explosivamente, durante la misma época del año. La selección natural manda sobre todos los seres vivos y el blanco, rosado y morado de la Tibouchinas seduce tanto a sus polinizadores como a nosotros, y es por esto que les pregunto ¿Quién es dueño de quién? Nosotros de las plantas o ellas de nosotros. El morado es considerado un color monárquico y por eso le dicen a algunas especies de tibouchinas Flor de la Emperatriz.


En toda niña y mujer existe una princesa, que admira desde su corazón el morado que las destaca. Y soñando despiertas solo ven ensimismadas lo femenino de nuestra Madre Tierra: La vida, las flores, las plantas y las horas para contemplarlas, entendiendo intuitivamente que no hay vida sin ellas.






SIN PALABRAS:











































































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